domingo, 9 de diciembre de 2018

Edificios públicos



En dos parcelas libres cedidas a finales de la centuria decimonónica por el Marqués de Nervión, dentro del barrio residencial que se pensaba proyectar años más tarde, fueron construidos los edificios de la Prisión Provincial y el Matadero Municipal. En la imagen superior, la Cárcel de la Ranilla que fue inaugurada tardíamente en 1933 sustituyendo a la antigua Cárcel del Pópulo. Abajo, el Matadero Municipal terminado en 1915 como aparece fechado en el remate de su pabellón central. Actualmente ambos inmuebles se hallan desafectados de su uso primigenio: el primero de ellos acoge el proyecto de un edificio de la memoria histórica, un centro cívico y un parque público, y el segundo -imagen inferior- es sede del colegio público Ortiz de Zúñiga y conservatorio de música Francisco Guerrero.





domingo, 30 de septiembre de 2018

La Bienal


No hablo de la Biennale di Venecia ni la de Sao Paulo u otros acontecimientos destacados de la cultura y las artes, se trata de la Bienal de Flamenco de Sevilla: palabras mayores. Cada dos años y desde 1980 ininterrumpidamente, en septiembre le tomamos el pulso a las novedades del mundo de lo jondo, a su reliquia y a su vanguardia, porque el flamenco es un arte universal que evoluciona transformándose sin perder la llama de su esencia. Y es Sevilla, sus escenarios históricos y templos singulares -Reales Alcázares, Lope de Vega, Torre de Don Fadrique, Maestranza, Hotel Triana, San Luis de los Franceses,...-, la que marca el paso con una extensa programación en su vigésima edición que hoy finaliza en su río con el espectáculo “La roda del viento” del lebrijano Dorantes que propalará su sonido y compás por todos los confines al darse el pistoletazo de los fastos dedicados al V Centenario de la Vuelta al Mundo, que iniciara en 1519 Magallanes en su muelle y completara tres años después Juan Sebastián Elcano en el puerto hispalense; como el mismo flamenco, nacido en la Baja Andalucía, que conquista el mundo conocido para volver a reencontrarse en su seno.


El mayor festival flamenco del mundo principió como un concurso de cante que otorgaba el premio Giraldillo a su más conspicuo valedor para superar todas sus expectativas y convertirse en la actualidad en la muestra más representativa de la creatividad de los mejores artistas flamencos del cante, toque y baile, desde el arte de las principales figuras hasta las propuestas de los jóvenes valores, de los clásicos a los contemporáneos. Este certamen programa hoy en día todo tipo de tendencias, estéticas, colores y perspectivas que habitan en el arte flamenco en continua relación con otras disciplinas artísticas y escénicas. Una manifestación cultural donde conviven en armonía el flamenco más tradicional de raíz con el otro más experimental y arriesgado. A los cabales no se les engaña, el sabio filtro de la hondura percibe lo que acoger y lo que desechar.


El debatido término arcano de “pureza” arrastra su polémica de siglos con otras propuestas transgresoras -que no impostoras- propias de este hecho social total que nació para cautivar y que discurre su camino imparable desde la tradición a la modernidad. Larga vida al ARTE.

sábado, 23 de junio de 2018

Summertime


Llegó el período estival con las vacaciones soñadas por los niños… y los no tan jóvenes. Etapa que nos traslada al tiempo sin tiempo de la niñez. En esta víspera de San Juan rindo homenaje a un poeta que pude conocer en profundidad a través del estudio biográfico de Rivero Taravillo en dos volúmenes (Años españoles y Años de exilio) que nos pormenoriza la personalidad tan compleja como creativa del sevillano Luis Cernuda Bidón (1902-1963).


Sus años de infancia y adolescencia sevillana, su periplo universitario y la relación controvertida con los compañeros literatos de Generación del 27, su estancia en Madrid, enseñanza en Francia, las misiones pedagógicas por las distintas regiones españolas, la guerra civil y el bando republicano, y su salida de España en 1938 para nunca jamás regresar en una vida errante que le llevó por Reino Unido, EE.UU. y su última etapa en México donde reposan sus restos. 

Un soñador con luz primera en las céntricas calles Acetres y del Aire, intramuros de la ciudad que tanto amó como despreció; atávico, de carácter dificilísimo pero con una sensibilidad exquisita que le llevó a entregar su vida de pleno a la creatividad poética.

Su libro de poemas en prosa Ocnos (3ª edición ampliada, México, 1963) refleja en uno de sus pasajes, El Tiempo, esta reflexión que hoy me invade y que nuestro dandy personaje recién salido de Savile Row supo plasmar sutilmente como pocos: 

“Llega un momento en la vida cuando el tiempo nos alcanza (…) a partir de tal edad nos vemos sujetos al tiempo y obligados a contar con él (…) ¡Años de niñez en que el tiempo no existe! Un día, unas horas son entonces cifras de la eternidad. ¿Cuántos siglos caben en las horas de un niño? (…)”

sábado, 24 de marzo de 2018

Patrimonio del tiempo

Poco a poco va calando en nuestros representantes la consciencia de una adecuada política proteccionista de nuestro patrimonio circundante.

El catálogo de protección patrimonial que ampara ejemplos de edificaciones regionalistas, como nuestras admiradas villas de Nervión, va ampliándose y ya alcanza cincuenta construcciones. Este catálogo aprobado por la junta de gobierno local incorpora también una serie de inmuebles ya recogidos en el catálogo periférico a los que se les asignan distintos niveles de protección:

1. Con el grado de protección A (protección integral) figura nuestro vecino más antiguo del barrio: el Humilladero de la Cruz del Campo.
2. Grado de protección B, es decir protección global, tienen la parroquia de la Inmaculada Concepción y la casa Duclós.
3. El grado de protección C -protección parcial en grado 1 con valor arquitectónico formal y cultural- se atribuye a los siguientes edificios: Villa Anita, en el 19 de Alejandro Collantes; el 1 de la Avenida Ciudad Jardín; el 9 de Gran Plaza; Villa Nuestra Señora de la Cabeza en la calle Cristo de la Sed, 35; Villa San José, en el 37 de la misma calle; Villa Trinidad, en el 40 de la Avenida La Cruz del Campo; el inmueble ubicado en el 44 de esa misma vía; el Hospital de San Juan de Dios; Villa Encarnita, en el 8 de Juan de Oñate; Villa Julita, en el 19 de la misma calle; el Tribunal Tutelar de Menores; Villa Josefina, en el 150 de Luis Montoto; Villa Pombo, en el 83 de Marqués de Nervión; el edificio del número 2 de la misma calle; Villa Argentina, en Santa Elena 12; y la Cárcel de Ranilla. 
4. Con grado de protección D -protección parcial en grado 2 que reúne edificios cuyas fachadas desempeñan un importante cometido en la configuración del ambiente urbano- aparecen la manzana que abarca las calles Goya, Alejandro Collantes, Marqués de Nervión y Cristo de la Sed; y las viviendas entre el 30 y el 58 de la Avenida Ramón y Cajal.

Para finalizar se incorpora una nueva catalogación específica con otros edificios de Nervión hasta que se realicen informes más detallados: entre otros aparecen Villa Guadalupe, Villa Antonio, Villa Assumpta, Colegio Borbolla, Colegio Sagrada Familia de Urgel, Colegio San Miguel, y Villa Rosalía. El visto bueno de este catálogo de protección patrimonial está sujeto al informe de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Otros edificios destacables y ya protegidos por su significación histórico-artística con grado de protección C son Villa Gracia, el edificio de apartamentos Huerta del Rey, el edificio de viviendas y oficinas ubicado en el número 44 de Eduardo Dato, el edificio de oficinas Sevilla 1, la subestación Sevillana Endesa, el patronato municipal de Casas Baratas en la Avenida Ramón y Cajal y el antiguo Matadero Municipal.

Urbanismo impidió en las últimas fechas el derribo de cinco inmuebles en el barrio tras la suspensión de las licencias de obras acordada después del pasado verano con la intención de salvar los edificios regionalistas, como la finca sita en Beatriz de Suabia, 36. Entre los cielos que perdimos, como diría el palaciego Romero Murube, otras villas no corrieron la misma suerte -ver imagen izquierda-, así sucedió hace relativamente poco tiempo con el inmueble desaparecido en la calle Marqués de Nervión, 73, esquina a Ceán Bermúdez, 12; prototipo de chalé modelo B diseñado por el arquitecto Juan Talavera y Heredia y promovido por Inmobiliaria Nervión SA en 1923, sufrió el destino especulativo de la piqueta y posterior construcción de edificio de viviendas de nueva planta.

martes, 20 de febrero de 2018

Preludios

Ya se intuye...























El tiempo y la vida en siete letras...

domingo, 24 de diciembre de 2017

Marqués de(l) Nervión

Una calle y su toponimia. En muchísimas ocasiones nombramos, transitamos o simplemente vivimos en una calle, plaza o avenida que por ser algo tan cotidiana, íntima, rutinaria, no nos detenemos en ahondar e incluso conocer quién motiva, como el supuesto que nos ocupa, el protagonismo de ese nomenclátor en el callejero urbano.

Despedimos el año con este post dedicado al personaje o institución que da origen al barrio de Nervión y al nombre de su arteria principal, la calle Marqués de(l) Nervión. Pongo entre paréntesis el determinante artículo determinado contraído a la preposición porque ni siquiera el callejero se pone de acuerdo en su nombre -uniforme el término querido Distrito-: curiosamente al comienzo de la calle se intitula Marqués del Nervión pero conforme va terminando la extensión de la misma su rótulo pierde una letra, denominándose Marqués de Nervión. Entiendo que inicialmente una hace referencia más explícita al Marquesado del Nervión, título real otorgado por Isabel II en 1864 a D. Francisco Armero y Fernández de Peñaranda (Fuentes de Andalucía 1804-Sevilla 1866), por su trayectoria de servicio público, reputado cargo de la Armada española y decidida participación militar en la conquista del río Nervión en tierras vizcaínas en la primera guerra carlista. Más adelante avanzada la calle, como decía, la denominación pasa a ser Marqués de Nervión, con una alusión que parece más vinculada y directa a la personalidad y al propio barrio en sí, ya que es su hijo, D. Francisco Armero y Díaz -II Marqués del Nervión desde 1866 a 1911-, el propietario latifundista de este núcleo urbanizable que crecería en los terrenos del Cortijo Maestrescuela gracias a la iniciativa de Luis Lerdo de Tejada y el planeamiento y diseño del célebre arquitecto regionalista Aníbal González y Álvarez-Ossorio que pretendía una ciudad-jardín prototipo de los espacios residenciales ingleses y un lema: "una casa para cada familia, un jardín para cada casa".  Poco pero algún rescoldo queda de aquella visionaria idea. Su sucesor Francisco Armero y Castrillo -III Marqués del Nervión desde 1914 a 1950- fue quien desarrollaría la principal promoción urbanística de la zona a través de Inmobiliaria Nervión S.A. y sus modelos de chalets o villas regionalistas trazadas por el también meritado arquitecto Juan Talavera y Heredia. Actualmente la vigencia del Marquesado del Nervión alcanza la sexta generación. 

La 1 de Nervión. La identificación expresa de la rotulación "Marqués del Nervión" aparece en el callejero desde 1928, un año antes de la celebración de la Exposición Iberoamericana cuyo acontecimiento provocó una auténtica transformación para la ciudad de Sevilla. Anteriormente las calles de nuestro barrio se nombraban por números, según testimonios de vecinos nonagenarios que siguen viviendo aún aquí: “Esta parte de Sevilla era campo, pero parecía Nueva York. Las calles no tenían nombre, tenían número. Así, la calle 1 era la C/. Marqués del Nervión; la 2, la Avda. Cruz del Campo; la C/. Rico Cejudo era la 3 o, por citar otro ejemplo, la C/. Cardenal Lluch era la calle 16". Como observarán por la descripción: Sevilla, Bilbao, Inglaterra, Nueva York…, son continuos los guiños de otro tiempo a la globalización sin perder nunca nuestra esencia.

jueves, 10 de agosto de 2017

Otro lugar en el mapa


Cruzo el Cachón para descubrir un terreno ignoto en lo personal pese a las numerables referencias del lugar. Un plácido paseo por el pueblo de pescadores, hodierno colonizado en los meses estivales, te dan una referencia coexistencial de su paisanaje.  Zahareños y “zaharauis”, término local del residente foráneo, beben sus vientos. Más allá recorro mentalmente aquel viaje a caballo de tres amigos alemanes en 1959 que sentaron las bases turísticas de aquel paraje intitulado Atlanterra.

La mirada se pierde en el horizonte, a la diestra la mancha blanca recortada de Barbate timbrada por Vejer  hasta donde pierde la vista el litoral por el cabo Trafalgar, a la siniestra un búnker vigía amenaza cualquier intento otrora beligerante y casas imaginadas sobre la montaña jalonan la ensenada para llegar a la punta de Camarinal. De faro a faro, un solo protagonista, el turquesa donde ahoga su pensamiento un gaditano mar de sueños que acaricia el continente africano y retorna al paraíso por otros anhelado.

Lugar de tránsito, de intercambio, de honda historia de civilizaciones, observo absorto aquel Estrecho donde transita ese icónico manjar de almadraba que desde Baelo Claudia surtía salazones y garum a todo un Imperio.

Me quedo con sus paseos en la bajamar de la tarde, con su luz que atrapa cualquier mirada artística y que engulle la mar a la puesta de sol pero que enciende rediviva el faro de Trafalgar instantáneamente para continuar dando lumbre a nuestra alma. La vista a la sierra del Retín con sus molinos de viento nos deja la silueta pastueña de la especie retinta que, generosa como la tierra, tanto nos ofrece en torno a la mesa.


Multitud de anécdotas, iconos y gentes me llevo en la mochila, como aquel testigo óxido del tiempo que emerge del mar para anunciarnos que éste también quiso quedarse. El vapor Gladiator, matriculado en Glasgow, partió de Gibraltar en 1893 con toneladas de azúcar para las islas británicas pero no pudo completar su viaje embarrancando su melaza en aquel terruño zahareño.  La sal del son. La malla de su red acunada por la protección amurallada de su Virgen del Carmen, zurcida a levante y poniente por el esfuerzo envejecido de callosas y anónimas manos, también me atraparon para siempre.