A Jorge Gallego García, artista de Montellano.
domingo, 7 de abril de 2013
Desde la azotea de un quijote de los sueños
Se pierde la mirada en el horizonte, una sierra en lontananza coronada por torres vigías que son testigos de la historia de conquistas de la morisma. Esa línea imaginaria que emerge como un romance fronterizo donde se funde el mestizaje cultural siempre abierto a nuevas experiencias. La mancha de barro de los tejados árabes acrisola con la cal y el bronce del campanario cristiano perdidos en el verde fondo serrano que reverbera el eco de un grito de esperanza, aquel que proyectan unos ojos entre celeste purísima y azul océano. En aquel espacio por muchas inclemencias que sobrevengan siempre sale el sol. Desde mi azotea cobra vida la paleta de colores, desde mi azotea aún queda mundo por crear.
lunes, 24 de diciembre de 2012
De libros
En el estertor del
año hagamos una firme apología de un ilustre compañero de sueños, el libro. Tomaremos
de ejemplo a un polifacético beato agustino, filósofo y copista -previo a la
difusión de la imprenta- que desarrolló su vida y obra allá entre Alemania y
Holanda -qué buenos recuerdos me trae relacionar Gelserkirchen y Eindhoven de
ambos países respectivamente- cuando el Medievo quería abrirse al Renacimiento.
Thomas de Kempis nos dejó un aserto lleno de vigencia: In omnibus requiem
quaesivi, et nusquam inveni nisi in angulo cum libro, que traducido
libremente viene a decirnos: He
buscado el sosiego en todas partes y solo lo he encontrado sentado en un rincón
apartado, con un libro en las manos. Leamos pues, cultura es sinónimo de
libertad. Cuanto más leamos, más libres seremos.
Enlazando con lo expuesto, por último reseñar que si bien es
importantísimo integrar los avances tecnológicos a nuestra cultura y que ambos formatos, libro
impreso y libro digital, sabrán coexistir pacíficamente, no me despediría sin
una bonita frase para el recuerdo: El papel más antiguo que se conserva fue
fabricado con fibra de lino alrededor del año 150 antes de Cristo. No creerás
que en 2013 la Humanidad dejará de imprimir, ¿verdad?
domingo, 25 de noviembre de 2012
Trafalgar Square
El mar. La mar.
El mar. ¡Sólo la mar!
¿Por qué me trajiste, padre,
a la ciudad?
¿Por qué me desenterraste
del mar?
En sueños la marejada
me tira del corazón;
se lo quisiera llevar.
Padre, ¿por qué me trajiste
acá? Gimiendo por ver el mar,
un marinerito en tierra
iza al aire este lamento:
¡Ay mi blusa marinera;
siempre me la inflaba el viento
al divisar la escollera!
(Rafael Alberti)
del mar?
En sueños la marejada
me tira del corazón;
se lo quisiera llevar.
Padre, ¿por qué me trajiste
acá? Gimiendo por ver el mar,
un marinerito en tierra
iza al aire este lamento:
¡Ay mi blusa marinera;
siempre me la inflaba el viento
al divisar la escollera!
(Rafael Alberti)
Puesta de sol en la playa de la Barrosa con el castillo de Sancti Petri al fondo, imán de fábulas y testigo de batallas navales y galeones transoceánicos hundidos en el gaditano mar de los sueños.
jueves, 23 de agosto de 2012
Andalucía es de cine
En el Oeste del este andaluz aún hay vida, un hálito que suspira por un tiempo pretérito pero con una sonrisa dibujada en su rostro, cobijado en un sombrero tejano de los rigores del astro rey y la orografía agreste, para todo gringo o foráneo que se presente en su poblado.
Más allá del desierto, enclave cinematográfico de las mejores cintas de western de la historia, te espera un mar turquesa que abraza sus calas y acantilados modeladas a capricho por la madre naturaleza conformando una obra de arte al aire libre y de exposición permanente.
Si idílico es el paisaje más te llega su paisanaje. Un carácter mediterráneo de cercanía en una tierra de emigrantes que en la actualidad atiende a la voz del reencuentro por las múltiples posibilidades de un porvenir reinventado y halagüeño. Ciertamente pudimos certificar que Andalucía sigue siendo de cine. Trade mark en un territorio donde la realidad siempre supera a la ficción.
Más allá del desierto, enclave cinematográfico de las mejores cintas de western de la historia, te espera un mar turquesa que abraza sus calas y acantilados modeladas a capricho por la madre naturaleza conformando una obra de arte al aire libre y de exposición permanente.
Si idílico es el paisaje más te llega su paisanaje. Un carácter mediterráneo de cercanía en una tierra de emigrantes que en la actualidad atiende a la voz del reencuentro por las múltiples posibilidades de un porvenir reinventado y halagüeño. Ciertamente pudimos certificar que Andalucía sigue siendo de cine. Trade mark en un territorio donde la realidad siempre supera a la ficción.
jueves, 26 de julio de 2012
San Leandro
No hablaremos esta vez ni del convento frente a la pila del pato ni de uno de los obispos que flanquea a San Fernando en el escudo de la ciudad hispalense y del Sevilla F.C., el prelado hermano de San Isidoro y tío de Recaredo -el de la calle entre la Puerta Carmona y la Puerta Osario-. Sí lo haremos de un poblado escondido que junto a Marismillas, Vetaherrado y Sacramento forman parte del término de Las Cabezas de San Juan, casi fronterizo a la zona del arroz en la transición de la campiña a las marismas del Guadalquivir.
Aunque los mosquitos nos crujieran a pesar de parches, lociones y otros potingues, lo pasamos auténtico, de verdad, con una familia que luce a gala el símbolo de su progenitor. También nos dio tiempo a departir con algunos lugareños en el único bareto multiusos de la zona y transitar sus calles desiertas que un día tuvieron vida y aún se daba la misa en su actual iglesia desvencijada.
Me atrae tu íntima soledad a la que nadie cantó, por ello esta reunión a modo de testimonio de su paso te inmortaliza estas letras de su fandango:
La vida nos llevará por otros derroteros, quizás no volvamos a hoyar aquella tierra, o sí, pero siempre nos quedará Villa Mosca en el recuerdo.
La reunión familiar de primos y demás consortes nos condujo este año a la pedanía de San Leandro en su cita estival que ya va cogiendo solera de tradición. En una parcelita, ampliación de las antiguas casas de renta de los trabajadores del campo que cultivaban estos lares -no solo arroz, también algodón, remolacha, otras legumbres y cereales-, nos concentramos en torno a una piscina que mitigaba las calendas de julio de la que niños y mayores no salieron prácticamente en todo el día nada más para cebarse con el condumio aprovisionado. Incluso la noche tuvo su fiesta hispanorromana que rindió honores a la civilización del Imperio que fue ocupando las riberas de aquel Lacus Ligustinus desecado que originó las extensas marismas -tenemos que ver más La respuesta está en la Historia de Canal Sur-.
Aunque los mosquitos nos crujieran a pesar de parches, lociones y otros potingues, lo pasamos auténtico, de verdad, con una familia que luce a gala el símbolo de su progenitor. También nos dio tiempo a departir con algunos lugareños en el único bareto multiusos de la zona y transitar sus calles desiertas que un día tuvieron vida y aún se daba la misa en su actual iglesia desvencijada.
Me atrae tu íntima soledad a la que nadie cantó, por ello esta reunión a modo de testimonio de su paso te inmortaliza estas letras de su fandango:
Hay una aldea en Sevilla
que se llama San Leandro
de gente llana y sencilla,
si aún la estás buscando
pregunta en Cá Villalba
de gente llana y sencilla,
si aún la estás buscando
pregunta en Cá Villalba
allí te estarán esperando. (I.Medina/Familia Peregil)
Tu cante trae una brisa
con pará en San Leandro,
trabajo, sol y marisma
te ofrece su gente del campo
trabajo, sol y marisma
te ofrece su gente del campo
que no reniega de la tierra
de sus padres heredaron. (J.Lineros/Familia Peregil)
La vida nos llevará por otros derroteros, quizás no volvamos a hoyar aquella tierra, o sí, pero siempre nos quedará Villa Mosca en el recuerdo.
lunes, 25 de junio de 2012
Semilla de ébano
Siete finales, seis títulos, máximo goleador y récord de partidos jugados por un extranjero con la camiseta blanca y roja. No quedan registros por batir, ni tu sencillez repara en lo realizado, tu procedencia humilde solo piensa en crecerse ante la adversidad para lograr un mundo mejor en esta selva que se ha convertido el planeta. Un futbolista con letras mayúsculas que vanagloria al deporte rey en contraposición a tanto mercachufla de cartón-piedra que no ven más allá de su propio ego. Te tocó vivir momentos muy tristes también pero cuántos más felices y bellos disfrutaste y nos ofreciste. Siete años de vivencias intensas.
Por primera vez te observé bailar claqué desde la grada en tu debut amistoso ante el Celta (5-0) un 21 de agosto de 2005 que iniciaba la temporada del Centenario y te despedí ceremonioso acompañado de mi niña en un partido de liga ante el Rayo (5-2, marcaste el último cómo no) una tarde de mayo de 2012 -siempre mayo en el recuerdo-, cediéndole a ella el testigo de un escudo convertido en pasión y sentimiento que un día me transmitieron mis mayores. Se sucederán otros homenajes recientes y futuros en el tiempo porque todos cerrarán sus ojos y soñarán que aún juega de blanco y rojo una alargada sombra que tantos valores nos transmitió.
Te vas de presencia física pero no dudes que tu semilla de ébano germinó en la pradera hispalense. Tus gestas serán evocadas porque fueron grabadas a hierro y fuego en la piel y la memoria de quien tuvo la dicha de presenciarte, resumidas en una sola frase con una tremenda carga emocional: Yo ví jugar a Kanouté. No hizo falta que te llevaran a hombros desde el Sánchez-Pizjuán hasta la Gran Plaza como a Biri-Biri, otro de los pioneros hermanos africanos que pisaron esta tierra por los setenta; tu bendita estampa émula de la artística escultura de Giacometti El hombre que camina, querido Frédéric Oumar Kanouté, se proyectará for ever con el número 12 a la espalda, el dorsal de la mejor afición del mundo. Y es por eso y mucho más que, colorín colorado esta historia no se ha acabado; seguirá latiendo por siempre jamás en el corazón de Nervión.
martes, 1 de mayo de 2012
Paisajes
La excursión festiva nos lleva a redescubrir el interior de la provincia. No hace falta irse tan lejos y cruzar fronteras para hallar lo que está tan próximo. Una villa alfonsí, casi absorbida por la metrópoli pero que aún conserva sus señas de identidad, su rico legado histórico y cultural, sus emotivas vistas y su paisanaje. Bañada por el río Guadaíra y rematada por su castillo vigía posa enhiesta ante la mirada del observador que no extraña otrora fuera lienzo inmarcesible de esa escuela de paisajistas de nombres ilustres como Jiménez Aranda, Sánchez Perrier o Arpa Perea que dieron a conocer internacionalmente este reducto andalusí de ensoñaciones mistéricas, primitivas, casi perdidas, de exotismo orientalizante, de eslabón perdido de los viajeros románticos decimonónicos. La de los molinos harineros, de quejío hiriente y flamenquería, sus inconfundibles pinares y canteras de albero siguen dando luz al terruño andaluz. Qalat Wadi ira, más allá de la belleza interior.
El tren de los panaderos partió de la estación de la memoria para surtir nuevamente a la ciudad universal y traernos ese olor penetrable de la masa horneada al calor de los recuerdos.
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