lunes, 26 de diciembre de 2011

Un lugar centenario


Cobra cada vez más pujanza la valoración de la figura artística del llamado Gaudí sevillano, Aníbal González y Álvarez-Ossorio (1876-1929), precursor y abanderado del Regionalismo andaluz que tanto aportó a la fisonomía del paisaje urbano hispalense en el primer tercio del siglo XX. De un tiempo a esta parte se sucedieron varios homenajes de desagravio a su memoria como la restauración de la Plaza de España y la inauguración de un merecidísimo monumento que posa frente a su obra emblema en la Exposición Iberoamericana de 1929. Pero hoy trazamos su recuerdo porque el meritado arquitecto fue quien proyectara inicialmente la urbanización del barrio de Nervión en 1911, en los terrenos del Cortijo de Maestrescuela cuya superficie propiedad del Marqués de Nervión ocupaba la cercana cifra de tres millones de metros cuadrados, con ochenta y seis manzanas distribuidas en pequeñas parcelas para alojar hasta seis mil viviendas. Intentó llevar a cabo la idea de Luis Lerdo de Tejada de una ciudad-jardín prototipo de los espacios de las residencias inglesas. Todo partió con la donación por parte del noble a la ciudad de dos solares donde se construyeron el Matadero -actual sede de la delegación de Educación de la Junta y de un colegio público de infantil y primaria- y la Cárcel -espacio que recoge un buen trozo de la memoria histórica del siglo xx transformado actualmente en edificio funcional para la policía local y dependencias municipales y el centro cívico la ranilla-. En sus inicios el proyecto de Aníbal contemplaba un diseño radial-ortogonal en torno a la plaza y con la iglesia como papel preferente -luego ésta proyectada en 1925 por Antonio Arévalo Martínez sería relegada a una parcela secundaria de la idea originaria-, con dos ejes ortogonales, principales, el primero transversal que uniría la actual calle Luis Montoto con la Avda. Ramón y Cajal, y el segundo, perpendicular al primero, permitiría unir la salida de la Puerta de la Carne hasta la Gran Plaza, en lo que sería más tarde, el bulevar de la Avda. Eduardo Dato -orillada por el suspiro torero de la Monumental de Gallito y el palacio mudéjar de la Buhaira-, intercediendo con el otro eje principal en lo que sería el espacio de la Gran Plaza. Llama la atención, contemplando el plano con la inicial propuesta de Aníbal González, la simetría radial y rectangular de toda la parcela, imperando, sobre todo, espacios verdes en las plazas diseñadas, incluida la citada Gran Plaza. Agua fresca desbordada por los Caños de Carmona.

Las desavenencias del arquitecto con la promotora Inmobiliaria Nervión, propiedad de los herederos del marqués, provocó la salida del artista del proyecto inicial lo que produjo obvias transformaciones desde su original concepción. Heredamos, por consiguiente, como iniciativa urbanística del insigne arquitecto la zona de la Ciudad Jardín que sería el lugar residencial con viviendas de alojamiento para los visitantes de la Exposición Iberoamericana de 1929 y también lo que serían los bulevares de la Avda. Cruz del Campo y Ciudad Jardín, y posteriormente la Avda. Eduardo Dato desde la Gran Plaza. Otro de los proyectos inacabados del maestro, solo pueden observarse los cimientos de la obra, fue la Basílica de la Milagrosa en los actuales jardines de la Buhaira cuyas dimensiones colosales la hubieran convertido en otro hito arquitectónico de la urbe.

Dos ulteriores proyectos urbanísticos permitirían al barrio conectarse mucho más hacia la Ronda histórica. Uno con el ensanche de la calle Luis de Morales (antigua entrada de Madrid por Oriente), y otro en la Exposición Universal de 1992 con la inauguración de la Estación de Santa Justa -pionera conexión AVE en el país- y el soterramiento de las líneas de ferrocarril permitiendo la creación de la Avda. de la Buhaira. Ambos proyectos se ejecutaron en los tres barrios más antiguos del arrabal este de nuestra ciudad: San Bernardo, La Viña y La Calzada, al que se le sumaría la nueva zona de Nervión. El Distrito Nervión como tal dentro de la organización municipal actual aglutina los tres barrios antes citados para alcanzar incluso hasta el perímetro limítrofe de los Jardines de Murillo y parte del barrio de San Roque. El barrio de Nervión, desde su creación, ha venido consolidándose como un barrio de referencia en el ámbito residencial y comercial con un importante centro de negocios y de actividades profesionales y lúdicas. El núcleo central con El Corte Inglés, el complejo de ocio Nervión Plaza, establecimientos hoteleros como Meliá Lebreros o Hesperia Sevilla por citar solo algunos, restaurantes, gimnasios, cafeterías, edificios de oficinas -Sevilla 1 y Sevilla 2, Galia, …-, sus iglesias y hermandades -Sed, San Benito, San Bernardo, …-, sedes de justicia en Viapol y otras administraciones públicas, el hospital San Juan de Dios, la mejor cerveza del mundo al amparo de su antigua fábrica y su templete medieval, el imán de los domingos que representa el Estadio Ramón Sánchez Pizjuán, una oferta educativa muy completa con centros públicos y privados de honda raigambre -Buen Pastor, Portaceli, Sagrada Familia de Urgel, Carmelitas, Salesianas…- además de la superior universitaria, y un crecimiento urbanístico aun en lo que fue la Huerta del Rey, junto al recorrido de la línea 1 del metro por el barrio que mejora aún más si cabe las conexiones -lejos de aquella modesta línea de tranvía que llegaba a la Gran Plaza-, han permitido situarlo como una de las zonas más atractivas de Sevilla. Inmersos en un mundo globalizado pero manteniendo el sello y la esencia de barrio con personalidad propia gracias a sus gentes que lo habitan.

Un grupo de vecinos sensibilizados con la memoria del barrio quiso homenajear tan señalada efemérides con la creación de una COMISIÓN GESTORA INICIATIVA ABIERTA CIUDADANA PRO-CENTENARIO DE NERVIÓN. Esta Comisión desarrolló durante varios meses distintas actividades, conferencias y otros actos sociales que permitieron difundir y profundizar en el conocimiento de un hecho social vertebrador tan notable en la ciudad de Sevilla como es uno de sus barrios más populares, el barrio de Nervión. Felicidades a todos.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Una de tenis

Hemos asistido a un acontecimiento vibrante de los que hacen afición y crezca la práctica de este deporte entre los niños y menos jóvenes. En el erróneo llamado Estadio “Olímpico” -para denominarse así deben haberse celebrado unos Juegos Olímpicos y el intento duerme el sueño de los justos-, dejémoslo en el Estadio de la Cartuja decía, conseguimos nuestra quinta Copa Davis -segunda en Sevilla tras la de 2004- para gloria del tenis patrio. Sevilla, Ciudad Talismán, rezaba el lema que traducido al vulgo propio y sevillano modo: esto es Sevilla, y aquí hay que mamá. Tres días de emociones, sensaciones, buen ejemplo y cordialidad de las aficiones. Chapeau por los hermanos argentinos que mostraron su sello en la pista y en la grada de lo que significa identificarse con una bandera cuando se compite por un país entero. El partido de Ferrer fue clave pero el cuarto de Nadal que nos daba la Ensaladera agota los adjetivos de una excelsa gesta deportiva.

Por si le faltaban objetivos por cumplir a este zurdo manacorí en su trayectoria, alcanzaba otro hito más en un partido de los que se pueden extraer enormes valores para caminar por esta vida y ser ejemplo de superación ante las adversidades que se presenten. Rafael Nadal Parera, quédense con este nombre, el mejor deportista español de todos los tiempos.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Arte y bohemia

Conceptos interrelacionados o muy próximos, que se buscan con miradas de soslayo y se sienten cuando se citan. Esta tierra chanela de esa sensibilidad y para la bohemia -que no aludimos precisamente a la región centroeuropea- se dice de la vida que se aparta de las normas y convenciones sociales, principalmente la atribuida a los artistas. El menú no puede quedar exento de ingredientes naturales como talento, emoción, estudio crítico, dedicación, transmisión, pasión, sentimiento, espiritualidad... En este improvisado homenaje sólo nos queda sentar a la mesa a unos cuantos de invitados, comprometidos con sus convicciones e ideas, que desafiaron a la vida con el arte:

Diego Velázquez, Federico García Lorca, Bartolomé Esteban Murillo, Aníbal González, Juan de Mesa, Camarón de la Isla, Pablo Ruiz Picasso, Curro Romero, Paco Alba, Enrique Montero, Baldomero Romero Ressendi, Pastora Pavón “Niña de los Peines”, Rodríguez Ojeda, Francisco López Alfaro, Antonio Martín, Luis Ortega Bru, Paco de Lucía, Rafael de Paula, Antonio Domínguez Ortiz, Gustavo Adolfo Bécquer, Antonio Martínez Ares, Juan Ramón Jiménez, José Hernández Díaz, Joaquín Romero Murube, Morante de la Puebla, Juan Talavera y Heredia, Manuel Clavero Arévalo, José María Izquierdo, Blas Infante, Rafael el Gallo, Antonio Mairena, Luis Cernuda, Juan Belmonte, Demófilo, José Gómez “Gallito”, Rafael de León, José Gestoso, Paco Palacios “El Pali”, Antonio Burgos, Juan Valdés, Carmen Amaya, Manuel Chaves Nogales, Salvador Dorado “El Penitente”, los Machado, Manuel Pareja Obregón, Lola Flores, José Antonio Blázquez, Rocío Jurado, los Álvarez Quintero, Pepe Marchena, Jiménez Aranda, Ramón Sánchez-Pizjuán, Rafael Montesinos, José Espiau y Muñoz, Valdés Leal, Antonio Núñez de Herrera, José Antonio Pulpón, Julio Romero de Torres, Fernando Marmolejo, Pasión Vega, Paco Gandía, Francisco Moreno Galván, Carlos Cano, Juan Martínez Montañés, Manolo Caracol, Miguel de Mañara, Daniel Vázquez Díaz, Antonio Susillo, Antonio Chacón, Alonso Cano, Manuel de Falla, García Ramos, Paco Toronjo, César Cadaval, Manuel Halcón, Pepe Peregil, Joaquín Turina, Isidoro Moreno Navarro, Manuel Torre, Carlos Colón, La Roldana, Guillermo Vázquez Consuegra, Amós Rodríguez Rey y Beni de Cádiz, Manuel Font de Anta, Manuela Carrasco, Fernando Villalón, Arcángel, Niña Pastori, Amalio García del Moral y Jesús Quintero.

El tinglao terminó como el rosario de la aurora pero me quedé con la copla de aquello que dijeron sobre un espacio de influencias mediterránea y atlántica donde Oriente y Occidente se hacen el amor; de abuela griega, madre romana e hija americana. Por un caño manaba a borbotones la cultura de la sangre, cómo hablaban esos benditos “loquitos”…

domingo, 23 de octubre de 2011

Sur

Orgullosos de Andalucía. Mira que existen prolijos e ilustrativos estudios sobre la identidad andaluza. Ayer se dio toda una lección en un escenario de repercusión mediática mundial -Nou Camp de Barcelona- con una sola frase que resumía contundente el mayor alegato identitario sobre este sentimiento. Nos lo ofreció como viene siendo habitual una entidad centenaria -Sevilla F.C. - que es digna representante de esta comunidad. Los jugadores del Grande de Andalucía lucían en su pecho un lema que sudaron y enarbolaron por bandera, además de dejarse la piel en el campo de juego, dando un ejemplo de trabajo, honradez y solidaridad. Con todos los condicionantes en contra recrearon pasajes épicos de David y Goliath o Leónidas en las Termópilas para salir de allí invictos que aún nos invitan a luchar por que otra realidad sea posible.

Algunos intencionadamente olvidan o por desgracia desconocen que hace muchos siglos cuando en muchos lugares de nuestra piel de toro aún estaban con las arcos y las flechas esta región era una cultura floreciente. Respeto a este rinconcito sureño que aportó tanto a la Humanidad ... y adonde a Dios, mira qué casualidad y qué arte más grande, se le derramó la sal.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Vendimia

Corren otros tiempos pero puntual y generosa, el cielo lo barrunta con sus nublados, acude a su cita septembrina. La voz interior y la letra indeleble de nuestro ilustre poeta moguereño lo proclamaba:

"(...)
Este año, Platero, ¡qué pocos burros han venido con uva! Es en balde que los carteles digan con grandes letras: A seis reales. ¿Dónde están aquellos burros de Lucena, de Almonte, de Palos, cargados de oro líquido, prieto, chorreante, como tú, conmigo, de sangre, aquellas recuas que esperaban horas y horas mientras se desocupaban los lagares? Corría el mosto por las calles, y las mujeres y los niños llenaban cántaros, orzas, tinajas…

¡Qué alegres en aquel tiempo las bodegas, Platero, la bodega del Diezmo! Bajo el gran nogal que cayó al tejado, los bodegueros lavaban, cantando, las botas con un fresco, sonoro y pesado cadeneo; pasaban los trasegadores, desnuda la pierna, con las jarras de mosto o de sangre de toro, vivas y espumeantes; y allá en el fondo, bajo el alpende, los toneleros, daban redondos golpes huecos, metidos en la limpia viruta olorosa… Yo entraba en Almirante por una puerta y salía por la otra -las dos alegres puertas correspondidas, cada una de las cuales le daba a la otra su estampa de vida y de luz-, entre el cariño de los bodegueros…

Veinte lagares pisaban día y noche. ¡Qué locura, qué vértigo, qué ardoroso optimismo! Este año, Platero, todos están con las ventanas tabicadas, y basta y sobra con el del corral y con dos o tres lagareros.
(…)"

LXXII Vendimia, fragmento de la obra Platero y yo (1916)
Juan Ramón Jiménez (Moguer, 1881-San Juan de Puerto Rico, 1958)
Premio Nobel de Literatura, 1956



Vivencias transmitidas por generaciones aún perciben el milagro de la sangre derramada que envejecida en la noble madera -la misma que contagiaba el sueño de los galeones indianos que partían de estos ribereños puertos- nos llegará en oro líquido, ni más ni menos que el sol embotellado de Andalucía.

jueves, 25 de agosto de 2011

La Plaza López Pintado


Cuando el almanaque cumple en agosto su meridiano hemos madrugado para oir in situ ese repique campanas desde el alminar más bello de Oriente y Occidente ante la salida de la Patrona de Sevilla y su Archidiócesis, cuya leyenda proclama en vieja plata de ley PER ME REGES REGNANT. Después regresamos a nuestro cuartel general estival en la otrora de nombradía y vitivinícola villa de Manzanilla -será por lo que te transmite tu gente próxima que sin ser cada vez la siento más mía-, término del fértil Condado de Huelva en el antiguo Reino de Sevilla. Aquí en estas fechas, cómo no también hay fiestas, las del patrón San Roque y de la Virgen de la Victoria con sus correspondientes procesiones además de otros actos lúdicos como la suelta de vaquillas o los toros-fuego.


Hete aquí que, casualidades de la vida que le buscan quitarle el nudo al hatillo de los recuerdos para acariciarlos de nuevo, cuando la procesión volvía a su ermita por la calle Villalba detuvo el vuelo esa paloma de la antigua plaza López Pintado ante la representación de la hermandad filial del Rocío de Manzanilla a los sones de Alma de Dios, interpretados magistralmente por una gaita rociera y un tamboril en el acompañamiento musical del paso del patrón, y de seguida a los acordes de la marcha Rocío de M. Vidrié por la banda del paso virgen. Cerraba los ojos, en brazos mi hijo pequeño, y recreaba a finales de los años setenta una recoleta plazuela sevillana de mi memoria con nombre de ilustre marino, una vez realizada la estación de penitencia de la niñez, cómo la memorable banda del Arahal con sus antiguos xilófonos levantaba los mismos aplausos -idéntico pellizco en el espíritu- con el misterio de la Redención y el instante que la Dolorosa del Rocío entraba en su iglesia con ese solo de flauta travesera y tambor ya vencido el Lunes Santo. Rocío del Cielo en estado puro, desde el vuelo penitencial al glorioso o letífico.



Dentro del extenso repertorio de las marchas procesionales, Alma de Dios ha sido una partitura que vuelve a cobrar protagonismo tras pasar un periodo de postración en los años ochenta -llegó incluso a ser censurada su interpretación- por sus metálicos xilófonos y aires de sardana que la semejaban inapropiada para Semana Santa. Más de un disgusto le costó autorizar tocarla como fiscal de paso cristo a un inveterado cofrade de la Candelaria, ejemplo de bonhomía, que me enseñó los primeros vericuetos en este mundo de las cofradías: D. Manuel Campos, y que Dios lo tendrá arriba fijo en su junta de gobierno. Y busco la mirada retrospectiva en su esposa Mercedes -tata de hecho de mi padre y mía siempre en lo afectivo-, hija en tiempo del sacristán de la iglesia de Santiago, que ayudaba a combatir la necesidad de mi abuela en esa casa de vecinos de propiedad ducal al fondo de la plazoleta donde hoy, recordada la estampa, emerge gallarda un cadena hotelera de lujo con continuo trasiego de maletas de Louis Vuitton en contraposición a esa gente que salía del portal a ganarse el pan con lo puesto y lavaba su escasa muda en la pila colectiva. No todo tiempo pasado fue mejor.



Como verán una catarata de recuerdos, experiencias, anécdotas y personas en muchos casos inconexas pero todas ellas relacionadas que me aparecen hoy -en vez de evadirme a esa paradisíaca playa con la que está cayendo- en este archivo de la memoria más protocolizado que ni apple. Sencillamente la vida con sus caminos inescrutables. Alma de Dios y Rocío, bandas sonoras de esa plaza empedrada de la sevillanísima calle Santiago, reverberaron a las puertas de la casa-hermandad rociera de Manzanilla y nos transportaron a esa patria idealizada de la infancia donde más de uno añora su regreso a través de esos hilos invisibles que lo conectan todo. Tan lejos y tan cerca.




martes, 9 de agosto de 2011

Romeros

Esta vez trocamos la capa de arena fina del litoral por otra más densa, el salitre de la mar por la retama interior, las viñas, los pinares y el eucaliptal jalonando nuestra senda. Como cada año, y ya vienen siendo algunos, cumplimos el ritual consuetudienario del primer sábado de agosto cuando unos cuantos iniciamos nuestro caminar a las 23.00 h. desde Manzanilla hasta la aldea del Rocío para completar casi cuarenta kilómetros y alcanzar la ermita junto a la marisma sobre las 8.00 h. con el sol desperezándose.

Este arduo peregrinaje a pie con un palo de eucalipto coronado con una mata de romero da para mucho, un rato de grata convivencia que supera cualquier fatiga -si no está el remolque atrás que atiende la debilidad-; en una noche en el camino se habla de lo cotidiano, de lo difícil que lo tienen la gente del campo, de los vinos del Condado, del fútbol, del cante y los artistas, de caballos y galgos, de la economía, de la familia, … de lo humano y lo divino, hasta te da lugar en esa calma estrellada de la noche a ordenar una mijita tus ideas de lo recorrido y a dónde quieres llegar en lo que nos falta. Puro ciclo vital.

Cuando nos hemos querido dar cuenta el amanecer nos acaricia la cara ya mudada por el cansancio pero feliz por lo logrado. Niebla nos ha acompañado el último tramo desde Almonte para concelebrar nuestro gozo ante los ojos de Ella. La reflexión es bien sencilla, ¿sería tan complicado trasladar estas vivencias compartidas a la vida real?, si en definitiva al cajón de pino nos iremos desprovistos de todo. Una noche en el camino da para mucho, incluso para retratar una vida.